Facebook Twitter Google +1     Admin

20110824230457-cuerno-africa-emergencia-05.jpg
  • Respuesta de Visión Mundial en Turkana, Kenia.
  • Más de 2 millones de niños y niñas se encuentran en riesgo de morir de hambre.

 

CUERNO DE ÁFRICA.- Sentada en medio de mil mujeres y sus hijos, Nayapar Ekuam sostiene a su hijo dormido, Erumu, de 5 meses de edad.  Para quien unos minutos de sueño bajo el sol de Turkana, se convierten en un alivio.

 

“El bebé tiene mucha hambre. Llora todo el tiempo,” dice Nayapar. Su bebé toma leche de pecho, pero según dice Nayapar “No tengo suficiente leche en mis pechos.” Su esposo se encuentra desempleado y en un lugar en donde los animales tienen el mismo valor del oro, su familia no tiene ningún animal. Su hijo Erumu solo pesa 3.5 kilos (7.7 libras). Es pequeñito.

 

Cerca de ella, Emosil carga a su bebé Ngichwae como si él no pesara nada. Ngichwae tiene 7 meses de edad.  Josephine Changawa de Visión Mundial se arrodilla a su lado para medir el punto medio de la parte de superior del brazo. Sus medidas se encuentran entre las zonas más peligrosas—en rojo. Ngichwae pesa 3.1 kilos (6 libras). Josephine Changawa dice que Ngichwae representa un caso severo de desnutrición y que deberá ser tratado inmediatamente.

 

“El no recibe suficiente alimento,” dice Emosil. Ella y su esposo Chukwan tenían una granja llena de cabras. Pero hace dos años, fueron asaltados por una tribu cercana y ahora no poseen nada.  Los niños  ya no toman leche de cabra para mantenerlos saludables y fuertes y tampoco asisten más a la escuela.

 

Los bebés de ambas mujeres están siendo examinados hoy en la aldea Kangitit, ubicada al este de Turkana en Kenia. Sus hijos se encuentran entre los 457 niños y niñas que hoy recibirán tratamiento por parte de Visión Mundial.

 

En otro lado, protegida del sol en un cuarto construido por la comunidad, Rose Epem, quien observa como su hijo Ekatorot prueba uno de los paquetes cuadrados de empaque metálico de Plumpy’Nut.  La madre y su hijo se sientan en la esquina de prueba de apetito del Programa de Terapia para Pacientes Ambulatorios de Visión Mundial, mientras que Ekatorot balancea su peso entre sus dos delgadas piernas.

 

El esposo de Rose también se encuentra desempleado, como muchos otras personas en Turkana.  Para enfrentar la situación, ella quema carbón que le ayuda a ganar algunos chelines; la mayoría de sus hijos se han visto obligados a abandonar la escuela. Su hijo menor, Ekatorot es demasiado pequeño, con dos años pesa solamente 9.6 kilos (21 libras). El niño come Plumpy’Nut, poquito a poco, como un pajarito bebé.

 

Ekatorot logra pasar la prueba de apetito, lo que significa que puede comer. Después de esto será enviado a casa con 28 paquetes de este alimento terapéutico a base de maní, el cual no debe ser mezclado con agua.

 

“Me siento optimista,” dice su madre. “El va a recuperarse”. Sus palabras suenan llenas de esperanza, pero sus ojos la delatan. La recuperación depende de tantos factores como  la lluvia, las plantaciones la cosecha y el alimento. “Si hay comida, el estará saludable,” dice Rose.

Lincoln Ndogoni, asesor psicosocial para la región de África del Este comenta como la sequía está causando estragos en las personas—especialmente en las madres. “Esta es una depresión situacional,” dice. “Usted no tiene energías para hacer nada. Para una madre, la peor cosa es no poder cuidar a sus hijos. Su valor como ser humano desaparece. Esto significa una doble tragedia para una madre ya que no solo ha perdido el sustento, sino que además ha perdido la capacidad de cuidar de sus hijos. Cuando una madre es asaltada por todos estos problemas, ya no es capaz de ser madre.”

 

Y Rose es una madre que se está rindiendo. Ella debe esperar hasta el próximo mes de abril para poder plantar lo que podrá cosechar en junio. Ella ya ha renunciado completamente a las lluvias de octubre. “Tengo la esperanza de que tal vez llueva,” dice. Si eso no sucede, ella tendrá que esperar hasta el próximo año.

 

Rose no puede alimentar a su familia con esta sequía y además los precios de los alimentos han subido, particularmente los precios del maíz. Normalmente ella gana solo 100 chelines kenianos (alrededor de EE.UU.) por sus ventas de carbón, pero el maíz para toda su familia cuesta 160 chelines. Eso significa que su familia debe vivir con sólo dos tercios de lo que necesitan para sobrevivir.

 

“Nunca había visto una sequía como esta,” dice Rose, mientras que el pequeño Ekatorot mastica la envoltura del Plumpy’Nut hasta encontrar la última gota. “Nosotros no estamos seguros de lo que nos deparará el mañana.”

 

Una media docena de mujeres se han unido a Rose en la esquina de prueba de apetito con sus pequeños bebés. Ellas se involucran en la conversación y concuerdan con lo que Rose comenta.  "El sol es tan caliente, este lugar es tan seco, no hay comida a la vista."

 

Visión Mundial posee un abordaje de dos vías para asegurar que los niños como Ekatorot sobrevivan a esta sequía. Ekatorot recibe Plumpy’Nut a través del Programa de Terapia para Pacientes Ambulatorios, pero toda su familia recibe alimento de una distribución general de alimentos que beneficia a 37.000 personas al este y sur de Turkana. Cuando toda la familia recibe alimentos, hay menos tentación de tener que compartir los paquetes de Plumpy’Nut de Ekatorot con el resto de los niños y niñas del hogar.

 

Estos Programas de Terapia para Pacientes Ambulatorios se llevan a cabo semanalmente y las familias reciben una nutritiva mezcla de maíz con soya dos veces a la semana. El Plumpy’Nut sabe delicioso y parece comida, pero es mucho más que eso. “Esto es medicina para los niños y las niñas,” dice Josephine Changawa.

 

Thomas Okollah de Visión Mundial maneja esta región, la cual desde el cielo parece tener partes verdes debido a tres días de lluvia. Pero Thomas dice que no hay que dejarse engañar. Lo verde no ha causado ningún efecto sobre las masas de agua, cuando en realidad hoy en día la gente tiene que caminar aun más de lo que solían caminar para obtener agua—que eran alrededor de 3.3 kilómetros (unas 3 millas.)

 

En un área en donde el 80% de la población es pastoral o agro-pastoral (que viven cerca de un río y pueden cultivar algunos alimentos) la situación del ganado es muy grave. No está naciendo más ganado y el existente está muriendo. El ver a su ganado morir es para ellos “ver como sus acciones bajan,” dice Thomas.

 

Visión Mundial actualmente opera 10 programas de desarrollo y se encuentran ejecutando 12 grandes proyectos en el Condado de Turkana, el cual posee una población de alrededor de 850.000 personas. Debido a la sequía, cada zona de vida en donde Visión Mundial opera hoy, ha sido afectada por esta y se encuentra actualmente en estado de alerta o alarma.

 

La sequía ha creado un terreno fértil para el desarrollo de enfermedades, con un brote de sarampión en cuatro divisiones de Turkana. La mayoría de los centros de salud han registrado casos de malaria, tracoma, varicela, neumonía e infecciones de las vías respiratorias.

 

La asistencia escolar ha disminuido y los niños y niñas en edad escolar trabajan en la minería en lugar de asistir a la escuela. Lo único que parece haber aumentado es el número de niños y niñas con desnutrición.

 

“Los índices de desnutrición se encuentran por las nubes,” dice Thomas.  En junio, un 28.68 por  ciento de los niños y niñas menores de cinco años fueron  registrados como “en riesgo”—lo que significa casi uno de cada tres niños y niñas.

 

Mientras que la atención del mundo se encuentra enfocada en la situación de los niños y niñas en campos de refugiados, Visión Mundial ha estado trabajando desde marzo, para llevar alimentos y medicinas a la población de Kenia y ha estado llevando camiones de agua a la región, desde diciembre del 2010.

 

Era necesario un inicio temprano en la región del Cuerno de África. “Más de 2 millones de niños y niñas se encuentran en riesgo de morir de hambre,” dice Charles Owubah, Líder Regional de Visión Mundial. “Se teme que alrededor de 500,000 niños y niñas podrían morir si no se les brinda la ayuda adecuada, en la medida en que esta sea requerida.”

 

Por otro lado, Visión Mundial está intensificando su respuesta ante la sequía, solicitando a los donantes un adicional de 0 millones de dólares estadounidenses para ayudar a la gente de la región del Cuerno.

 

En Kenia, el trabajo continuo está siendo intensificado. Las distribuciones de alimentos de socorro están aumentando y el Plan de Visión Mundial  para el Manejo Comunitario de la Desnutrición Crónica está siendo incrementado—solo en Turkana, pasó de tener 33 centros a 80.  Todo esto en respuesta al aumento en los tasas globales de desnutrición crónica del año pasado, los cuales fueron medidos entre un 24.4 a un 37.3 por ciento.  Este proyecto está dirigido a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.  Además de esto, el Manejo Integrado de la Desnutrición Crónica también va a toda marcha. 

 

Asimismo, se suministrarán alimentos en los centros de desarrollo infantil y se intensificará el transporte de agua en las aldeas con escasez de este suministro.  Se estima que hasta el momento, Visión Mundial ha transportado en camiones alrededor de 400.000 litros de agua a 46.518 personas en el este y sur de Turkana.

 

De la misma manera, Visión Mundial continuará trabajando en soluciones a largo plazo—a través de la rehabilitación de pozos y del trabajo para mantener a los animales con vida. Además de esto, Visión Mundial proporcionará tanques de almacenamiento de agua para comunidades, escuelas y el ganado.

 

“Las sequías siempre estarán con nosotros, pero los niños y las niñas no deben morir por ello”, dice Charles Owubah.  Y en el caso de Turkana, Visión Mundial trabaja para que así sea.

 

 

A causa de la crisis alimentaria y el hambre, 3,6 millones de personas - en su mayoría niños– aumenta su necesidad y se agrava su situación en el Cuerno de África. Visión Mundial está aumentando su capacidad de respuesta de los equipos nacionales en trabajo de campo en Etiopía, Somalia, Kenia y Tanzania.

 

Como era de esperar, la crisis está empeorando día a día, y es muy complejo y urgente. Informes de la ONU y los medios de comunicación apuntan a una hambruna que se extiende por la totalidad del sur de Somalia. Se prevé que las condiciones de hambruna se mantendrán hasta el final de este año. En total, alrededor 12,4 millones de personas se enfrentan actualmente a un ataque combinado de la sequía, el hambre, el desplazamiento y la violencia armada.

 

La ONU informa que 640.000 niños somalíes sufren de desnutrición aguda, mientras que 3,2 millones de somalíes, de una población de aproximadamente 7,5 millones se encuentran en necesidad inmediata de asistencia para salvar su vida.

 

Únete! a la campaña Más ayuda, Menos Hambre. Se parte de la ayuda en el cuerno de África”. Las personas pueden donar desde 20 pesos en la cuenta colocada en la página www.visionmundial.org.mx con el lema ¡Ayudemos a salvar vidas, Dona Ya!  O visita http://masayudamenoshambre.blogspot.com/

www.facebook.com/visionmundialmx

 

Como parte de su misión, Visión Mundial de México pone a su disposición información de las zonas en que tiene presencia, así como contacto directo con el personal que labora en estas regiones con la única petición de mencionar la fuente. Visión Mundial de México es parte de la Confraternidad Internacional de World Vision, organización fundada en 1950 y que actualmente tiene presencia en cerca de 100 países en tres líneas básicas: Desarrollo transformador; Promoción de la Justicia y; Prevención, emergencia y rehabilitación para responder ante desastres y conflictos en las regiones que así lo requieran, independientemente de la religión, raza, grupo étnico o género. Lo anterior es lo que justifica nuestra presencia en países como Indonesia, Irak, Liberia, Chad entre otros.

 

24/08/2011 16:05. Autor Visión Mundial de México A.C. Ver nota completa. Derechos Humanos

Comentarios > Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris