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En el cerro de Ehécatl, dios del viento, los ecatepenses reciben la primavera

20070322113226-primavera-en-ecatepec-2.jpgCientos de ecatepenses se dieron cita este 21 de marzo en el cerro de Ehécatl, dios del viento y una de las formas de Quetzalcóatl, para que al igual que nuestros antepasados hace 698 años, recibir el primer sol de primavera y llevar a cabo el ritual de este primer cambio del año en respeto por la naturaleza, recordar nuestras raíces y reforzar nuestra identidad mexicana.

De manera simultánea, se celebraron ritos ceremoniales en la piedra equinoccial, en la Piedra de la Mujer Mala, en la Piedra del Indio y en la Piedra del Sol y la Luna, monolitos prehispánicos situados en la Sierra de Guadalupe, Ecatepec de Morelos, Estado de México.

En el ceremonial prehispánico, que estuvo a cargo del grupo "Yaoquiahitl”, se evocó a Ehécatl Quetzalcóatl, gran señor de los vientos y serpiente emplumada, el más apuesto y hermoso de los dioses que le dio a la humanidad la habilidad de amar y, cuyo aliento mueve al sol y hace a un lado la lluvia.

El humo de copal y de incienso recorrió los cuatro puntos cardinales desde la piedra equinoccial, ubicada en la parte alta del cerro del dios mexica que da nombre al municipio de Ecatepec. El humo simboliza una conexión entre el sol y la tierra, como si fuera un cordón umbilical.

Flores y semillas fueron depositadas en la parte alta de la piedra, la cual marca una línea directa a Teotihuacan y de la cual están construidas las pirámides del sol y de la luna. Las semillas se cargan de energía para poder ser sembradas.

Los antiguos pobladores de Ecatepec observaban la marcha aparente del sol, vigilaban sus periodos en los que transcurrían los equinoccios y solsticios para aplicar los conocimientos en la agricultura. Por ello, la importancia de cargar las semillas. A cada uno de los asistentes les repartieron semillas de frijol.

El ritual tiene como fin recibir el primer sol de primavera, y con ello, demostrar respeto a la naturaleza, además de recordar nuestras raíces y reforzar nuestra identidad como mexicanos y como ecatepenses.

Aunque la primavera inició oficialmente a las 18:06 horas del día de ayer, la gente acudió para “cargarse de energía”, aunque más bien, se trata de un rito solemne que indica el inicio de un nuevo ciclo.

En punto de las 12:00 los asistentes elevaron sus manos y recibieron los rayos del intenso sol en sus palmas, en todas direcciones y en repetidas ocasiones.

Al final del evento, como es tradición, los asistentes formaron largas filas para recibir las semillas y para hacerse una limpia y eliminar las “malas vibras”.

Más información sobre Ehécatl

Ehécatl


En la mitología azteca, Ehécatl era el dios del viento y una de las formas de Quetzalcóatl. Se enamoró de una muchacha humana llamada Mayáhuel, y le dio a la humanidad la habilidad de amar para que ella pudiera corresponderle su pasión. (Wikipedia) .


EHÉCATL QUETZALCÓATL

El más apuesto y hermoso de los dioses, Gran Señor de los Vientos y Serpiente Emplumada, decidió hablar con los hombres. Él los había creado con cenizas de pino y de caoba, y durante miles de años los había defendido del tigre Tezcatlipoca, del fuego, del huracán y de la lluvia. (Ehécatl Quetzalcóatl y los nuevos hombres: Rafael Gaona. Libros del Rincón. SEP ).


El Cerro del Viento

 

Acorde a la Tira de la Peregrinación (también conocida como Códice Boturini) que narra el viaje de los mexicas, junto con algunas otras tribus nahuas, en su peregrinar hacia la Tierra Prometida por su dios Huitzilopochtli, es hacia 1204 que se registra su llegada a las cercanías del Cerro del Viento y toda la región aledaña, habitando en Alcahuacan, Ehecatepetl, Tulpetlac y Huixachtitlan (antigua población que dependía de Xalostoc). (El cerro del viento: Chicuei Ehecatl. Publicado en el blog del mismo nombre ).

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